Cae la lluvia en ésta seca ciudad, miro por mi ventana y contemplo el mundo a través de cientos de diamantes. Veo la tristeza de la lluvia y la vida en esas gotas, no me resisto y bajo a la calle para empaparme de esa fría tristeza, de esas lágrimas de cielo que hacen crecer la vida. Siento la desdicha de esas gotas que mueres contra el asfalto y deseo que todas ellas consigan llegar a la tierra, que esas mismas gotas que besan mi cara empapen mi alma.
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