Un Hermoso Lugar
miércoles, 31 de octubre de 2012
30/10 Devils Night
Luna llena, me mira, me observa, con su eterno resplandor, con su indómito esplendor. Redonda, perfecta. Su luz brilla para clavar esa mirada plateada en mi y yo la miro y ella se oculta entre jirones de nubes que cree que la protegen pero apenas pueden eclipsar su profundo resplandor. Y su luz gobierna los cielos, con su mágica y su única hermosura en la noche de los muertos. La noche del diablo.
miércoles, 17 de octubre de 2012
La Vida es Sueño - Pedro Calderón de la Barca
Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
viernes, 7 de septiembre de 2012
2012/09/6
El ser humano es algo efímero, frágil, en cualquier momento, en cualquier instante puede llegar a romperse o simplemente desaparecer. Unos segundos en los que pierdes de vista a alguien y al minuta ya no esta, tragedias que se suceden sin parar. Vuelves y no encuentras aquello que de lo que por un momento te apartaste. Para descubrir que simplemente se ha ido, ha muerto. La noticia corre, la noticia vuela. Y la gente siente en su pecho que algo se ha ido, sin entender porque, simplemente algo ya no esta. El cuerpo humano no resiste, un golpe, unas llamas o el simple agua. Todo a nuestro alrededor es peligroso y mortal. Somos blandos, delicados, como ya he dicho frágiles. Cualquier cosa nos rompe, cualquier cosa separa el alma de nuestro cuerpo, cualquier cosa nos mata...
miércoles, 29 de agosto de 2012
Aire
El aire se vuelve pesado a mi alrededor, cae, me aplasta y se vuelve espeso, tanto que no se deja respirar. Me ahogo, intento obtener una bocanada y me asfixio, no consigo respirar, me desespero, tanto que intento agarrarlo entre mis dedos para hacerlo entrar en mis pulmones, sin resultado porque no lo consigo aspirar. Presión e incertidumbre, el no saber que depara el futuro para mi... ¿Que habrá al girar en la próxima esquina?
viernes, 17 de agosto de 2012
Reducto
Último lago, reducto de vida, ya sin agua, la vida se agota y la vegetación absorbe las últimas gotas para prevalecer su verde sobre el dorado tras su muerte.
lunes, 23 de julio de 2012
Silencio
Por fin desde hace mucho tiempo, ya no recuerdo cuanto, conseguí que el silencio reinara en mi mente.
Entre en las frías aguas del mar del norte, nade hasta donde mis pies no llegaran a tocar el fondo, me tumbé sobre las aguas con la cabeza medio sumergida, lo justo para poder seguir respirando y contemplé el cielo. Azul, inmenso, como el mismísimo mar, pequeñas nubes rasgadas sembraban el cielo.
Cerré mis ojos y me deje mecer por el suave balanceo de las olas... mi mente estaba en blanco, totalmente en blanco, ningún tormento ni preocupación, ningún pensamiento, tan solo paz y silencio, el murmullo de los bañistas a lo lejos, muy a lo lejos, todo amortiguado por el murmullo del mar. Así con los ojos cerrados, flotando, sentía como las olas me mecían y dirigían mi rumbo con suavidad, sentía como si con el balanceó de las olas poco a poco mi cabeza se hundiera quedando colgada por los pies, como poco a poco mi centro de grabedad cambiaba para quedar suspendida boca a bajo. Pero tan solo era una sensación, yo seguía meciendome con el vaiven suave de las olas. Paz, la paz más absoluta me rodeaba, no quería regresar a la realidad, aquel sentimiento era perfecto.
Pero aun sin desearlo siempre hay que regresar. Al volver a una posición vertical descubrí como el mar había intentando llevarme a su reino de serenidad, estaba mucho más lejos de la costa que al cerrar mis ojos. Nada por lo que preocuparse, tan solo nadar con tranquilidad, acompañada por el rumbo de las olas para poder volver a la arena y con ello volver al mundo real, a mi cabeza llena de preocupaciones, pero más tranquila, ahora sabiendo que todavía existen algunos lugares en los que puedo hallar la paz.
Entre en las frías aguas del mar del norte, nade hasta donde mis pies no llegaran a tocar el fondo, me tumbé sobre las aguas con la cabeza medio sumergida, lo justo para poder seguir respirando y contemplé el cielo. Azul, inmenso, como el mismísimo mar, pequeñas nubes rasgadas sembraban el cielo.
Cerré mis ojos y me deje mecer por el suave balanceo de las olas... mi mente estaba en blanco, totalmente en blanco, ningún tormento ni preocupación, ningún pensamiento, tan solo paz y silencio, el murmullo de los bañistas a lo lejos, muy a lo lejos, todo amortiguado por el murmullo del mar. Así con los ojos cerrados, flotando, sentía como las olas me mecían y dirigían mi rumbo con suavidad, sentía como si con el balanceó de las olas poco a poco mi cabeza se hundiera quedando colgada por los pies, como poco a poco mi centro de grabedad cambiaba para quedar suspendida boca a bajo. Pero tan solo era una sensación, yo seguía meciendome con el vaiven suave de las olas. Paz, la paz más absoluta me rodeaba, no quería regresar a la realidad, aquel sentimiento era perfecto.
Pero aun sin desearlo siempre hay que regresar. Al volver a una posición vertical descubrí como el mar había intentando llevarme a su reino de serenidad, estaba mucho más lejos de la costa que al cerrar mis ojos. Nada por lo que preocuparse, tan solo nadar con tranquilidad, acompañada por el rumbo de las olas para poder volver a la arena y con ello volver al mundo real, a mi cabeza llena de preocupaciones, pero más tranquila, ahora sabiendo que todavía existen algunos lugares en los que puedo hallar la paz.
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